Friday, March 5, 2010

Entre el perro y el gato, la gallina...

Carlos Gonzalez, Pediatra Febrero de 1998
Picoteaba un dia una gallina entre unos desperdicios de cocina cuando le sobrevino un deseo urgente de alzar la vista al frente y caminar con paso vacilante (el cuello para atrás y para adelante) hacia un montón de paja allí dispuesto. Cacarea, se sienta, se menea, pica, repica, suplica, tuerce el gesto, se levanta, se vuelve, cacarea, puja, empuja, apretuja y pone un huevo. Un gato, que de todo fue testigo (aunque el suceso no era nada nuevo) reflexiona, lamiendose el ombligo: "¡A las puertas del siglo XXI, y que aun pongan los huevos de uno en uno!" No alcanza a comprender su alma felina que una simple gallina, no sabiendo de ciencia ni de oficio, sin el auxilio de gente preparada, ni acceso al beneficio de la moderna técnica avanzada esté a poner un huevo autorizada. Se acerca el gato a un perro que dormita al sol junto al corral y al oido unas frases le musita en tono coloquial: "¿Se ha fijado, colega, en cómo pone la gallina, ciega al peligro sin método ni nada? Hemos de poner fin a un sufrimiento que hace de las gallinas instrumento de la naturaleza desatada." "Tiene razón",responde el aludido, que es la puesta una empresa complicada para hacerla en un nido. Hay que abrir un centro veterinario, a modo de huevario, en el que sea la puesta controlada y el huevo por expertos atendido." Buscar deciden, pues, a la gallina que a la puesta parezca más cercana, y resulta ser tal la Serafina. El gato le pregunta:"Dime, hermana, ¿no notas de algún huevo la venida?" "Nada noto"-"¡Es puesta retenida!" "Hemos de proceder sin dilación. Estiraté para la exploración" "¿Me siento así?"-"¡No tonta, boca arriba!" Procede a desplumar el perineo (¡que verguenza!)"Colega, ya lo veo. Con una lavativa y una infusión de hormonas adecuada habremos de inducir ahora la puesta; y una vez dilatada, hacer palanca con una cuchara y recoger el huevo en una cesta" (Hubo de dar el gato una tajada, porque, si no, no entraba la cuchara) Ya se extiende la voz:¡Por fin la ciencia da respuesta a este problema diario! Las gallinas, con suma diligencia acuden al huevario. Y es fama que de ciento que allí ponen son las cien boca arriba desplumadas, las noventa tajadas, las cincuenta inducidas, cuarenta instrumentadas, y algo más de treinta salen con un buen corte en la barriga. Tan solo una recela: nuestra amiga que iniciaba esta historia. Porque es gallina vieja, que ya ha puesto mucho huevo en la vida, y todo esto le huele más a esclavitud que a gloria. ¿No ha de tener mi cuento moraleja? Hela aquí: Mujer, no seas gallina, y si lo eres, sé gallina vieja. Pregunta al que entusiasta te aconseja métodos tan científicos y nuevos. "¿Ayudas tú en verdad a la gallina, o sólo vienes a tocar los huevos?"