Sunday, January 30, 2011

Papás y Doulas, 5 razones por las cuales un Papá debe pedir una Doula / Dads and Doulas 5 Reasons Dads Should Demand a Doula



From KH Weiss


Cuando mi esposa me dijo que quería una doula, me sentí herido. Sinceramente, pensé con nuestro primer bebé que yo sería capaz de hacer todo por apoyar a mi esposa. Ella me mostró la investigación. Me presentó algunas de las doulas. Todavía no estaba convencido de que sería la opción correcta para nosotros. Me suscribí a la regla de "Si no estuviste en la concepción, no debes estar en el nacimiento". Herida Mi esposa me vetó. Aquí están las razones por las que estoy contento de que lo hiciera: Una doula puede anticiparse. 
Realmente pensé que sería capaz de mantenerme despierto para un evento tan grande como el parto. Qién no pasó una noche en vela en la universidad? receso para ir al baño¡Ja! Quiero decir, si yo solía montar mi bicicleta por horas, beber mucha agua y no necesitaba ir al baño, sin duda podría esperar un par de horas mientras mi esposa estaba de parto, ¿verdad? Pues NO!. Treinta horas de parto con mi primer hijo y yo estaba fundido. Había estado caminando con ella por lo que parecían ser días desde que el parto comenzó. Llegamos al hospital y no había ni sitio ni oportunidad de dormir para mí. Estaba cansado física y mentalmente. La doula realmente me ayudó. Con la bendición de mi esposa, esos 30 minutos de siesta que logré tener me ayudó a centrarme y estar de vuelta en el juego para el gran evento. Y ni hablar de la burlas de mi esposa por mi vejiga pequeña. Y ni hablar de la tranquilidad de saber que mi esposa tuviera a alguien más con ella mientras yo iba a comer, o al baño y tomar algunas siestas que me mantuvieron cuerdo. 
Una doula recuerda lo que aprendió en clase de parto. 
Presté atención en la clase de parto. Escuché suficientes historias de horror para darme cuenta de que se requiere un examen muy largo para aprobar el curso de -"el parto". Pero cuando llegó la verdad, sin exagerar, el conocimiento salió de mi cerebro. Durante esas primeras horas de labor no podía recordar si se suponía que debía ofrecerle comer o dormir, cuáles eran las posiciones buenas o no tan buenas. Afortunadamente, cuando llegó la doula, me salvó el pellejo y me hizo quedar como el héroe. Mi esposa nunca se dio cuenta de que no había sido mi idea tratar ciertas posiciones, sino que había sido discretamente asesorado por nuestra doula.
 
Una doula sabe qué preguntas hacer. Cuando llegamos al hospital, todo el mundo nos estaba bombardeando. Las preguntas fueron volando en todas direcciones. Yo estaba ocupado tratando de ayudar a calmar a mi mujer, quien venía quejándose del viaje en coche lleno de baches camino al hospital. Entonces nuestra doula intervino y les dio toda la información que necesitaban. Mágicamente las puertas se abrieron y nos ofrecieron una sala de partos de primera. Nuestra doula también fue muy útil para obtener información. Una enfermera o un técnico que vino y nos pidió si queríamos algo, como un procedimiento o un medicamento. No tenía ni idea. (Véase más arriba, donde me olvidé de la información de mi clase de parto!) Nuestra doula que con mucha calma pregunta les hizo las preguntas necesarias tanto a ellos como a nosotros para asegurarse que entendíamos lo que se nos ofrecía y así tener suficiente información para tomar la decisión que coincidiera con lo que queríamos. Nunca fue agresiva o grosera , o sea, sólo preguntaba. Incluso nos recordado que podíamos tomarnos un tiempo a solas para tomar una decisión. Lo cual resultó ser una verdadera bendición. 
Una doula habla el idioma de trabajo. Nuestra doula fue un traductor increíble.Si yo hacía una simple pregunta como: "¿Cómo está el bebé?" Y la enfermera respondía con algo así como: "El MF indica que no hay desaceleraciones durante los períodos de estimulación." Me gustaría darle mi más grande sonrisa y gesto, como si supiera lo que estaba diciendo. Una vez que salió de la habitación, le pedía a nuestra doula, quien cuidadosamente explicó cada parte de lo que había dicho. Ella también nos ayudó a descifrar lo que era RAM (ruptura artificial de membranas), así como la "segunda etapa".

Una doula te mantiene en calma. Duro. El parto es duro. Y así es como me sentía. Afortunadamente, cuando las cosas se ponían difíciles y mi esposa estaba en el climax del trabajo de parto, fue duro para mí sacar información de mi cerebro. Me olvidé de todo sobre la clase de parto y en lo único que podía pensar era en "Seguramente esto no es normal!" Nuestra doula sonreía al verme como si hubiera leído mi mente, y respondía " Esto es normal. "Su sonrisa tranquila me ayudó a centrarme de nuevo en el amor a mi esposa y mantener la calma. Ella me mostró cómo y dónde tocar, ella modeló cómo comportarse en silencio y de manera eficiente y ella me dejó ser la estrella ante los ojos de mi esposa. 

Cuando escuché por primera vez acerca de las doulas, pensé en ellas como intrusas de  nacimiento. Ahora no sé cómo alguien puede llegar a dar a luz sin una. Nuestra doula me ayudó a reunirme con mi esposa mientras daba a luz. Mi esposa recuerda mi apoyo constante y mi amor incondicional y mi conocimiento atinado en todo momento. Ella recuerda la doula como una buena persona que hizo algunas cosas en el fondo. No demos a luz sin una doula.

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Dads and Doulas

5 Reasons Dads Should Demand a Doula

From KH Weiss



When my wife told me that she wanted a doula, I was hurt. I truly thought with our first baby that I’d be able to be the end all be all for my wife. She showed me the research. She let me meet some of the doulas. I still wasn’t convinced that it would be the right choice for us. I subscribed to the “If you weren’t at the conception, you shouldn’t be at the birth rule.” My wife wound up vetoing me. Here are the reasons I’m glad that she did:
  1. A doula can spell you. 
    I really thought I’d be able to stay awake for a big event like childbirth. Who didn’t pull an all nighter in college? Bathroom breaks? Ha! I mean, if I could ride my bike for hours, drinking lots of water and not needing a bathroom break, surely I could wait a few hours while my wife was in labor, right? Wrong.
    Thirty hours into my wife’s first labor and I was toast. I’d been up walking with her for what seemed like days as labor began. We’d come to the hospital and there wasn’t any sleeping for me. I was physically tired and mentally shot. The doula really helped me out. With my wife’s blessing, that 30 minute nap I caught helped me to refocus and be back on my game for the big event. And we won’t even talk about how much fun my wife made of me for my small bladder. Needless to say, having the knowledge that my wife had someone else with her while I scarfed down food, went to the bathroom and grabbed a few winks kept me sane.
  2. A doula remembers what she learned in childbirth class. 
    I paid attention in childbirth class. I’d hear enough horror stories to realize that there was a huge, comprehensive final exam for this course – childbirth. But when push came to shove, no pun intended, the knowledge went out of my brain. Those early hours of labor I couldn’t remember if we were supposed to eat or sleep, which positions were good or not so good. Thankfully, when the doula arrived, she saved my skin and made me look like the good guy. My wife never really realized that it wasn’t my idea that she try certain positions, but that I’d been privately coached by our doula.
  3. A doula knows the questions to ask. 
    When we arrived at the hospital, everyone was bombarding us. Questions were flying from all directions. I was busy trying to help soothe my wife, who was not happy with the bumpy car ride to the hospital. Our doula stepped in and gave them all the information that they needed. Magically doors opened and we were offered a prime birthing room.
    Our doula also was very helpful in getting information. A nurse or a tech would come in and ask us if we wanted something, like a procedure or a medication. I had no clue. (See above where I forgot my childbirth class information!) Our doula would very calmly ask questions of them and of us until we had enough information to make the decision that matched what we wanted. It was never pushy or mean, just questions. She even reminded us that we could take some time alone to make a decision. That turned out to be a real blessing.
  4. A doula speaks the language of labor. 
    Our doula was an amazing translator. I’d ask a simple question like, “How’s the baby?” And the nurse would respond with something like, “The EFM indicates that there are no decels during periods of stimulation.” I’d give her my biggest smile and nod, like I knew what she was saying. Once she left the room, I’d ask our doula, who would carefully explain each part of what had been said. She also helped us decipher what AROM was as well as second stage.
  5. A doula keeps you calm. 
    Hard. Labor was so hard. And that’s just how it felt to me. Thankfully, when the going got tough and my wife was in hard labor, it was difficult for me to keep anything in my brain. I forgot everything from childbirth class and all I could think of was “Surely this isn’t normal!” Our doula would smile at me from across my wife on the birth ball and as if she had read my mind, would mouth the words “This is normal.” Her calm smile helped me focus again on loving on my wife and keeping her calm. She showed me how and where to touch, she modeled how to behave quietly and efficiently and she made me the star in my wife’s eyes.
When I first heard about doulas, I thought of them as birth interlopers. Now I don’t know how anyone could manage to give birth without one. Our doula really helped bring me together with my wife as she gave birth. My wife remembers my constant support and never failing love or knowledge. She remembers the doula as a nice person who did some stuff in the background. We won’t give birth without a doula.

2 comments:

paola said...

Un encanto de relato. Si estuviera otra vez embarazada no dudaría en contar con una doula!

Paola
porunabuenavida.com

Add said...

Lili!,
por fin te encontré.
espero saber de ti
Perla (desde el Dfect)